II Recital de narrativa "SéBreve"

   Zaragoza 24 de septiembre de 2011

 volver

  volver a inicio

 

 

  

 

 

 

GOZANDO BAJO LA LLUVIA

 

© Julio Izquierdo

 

Hoy se me ha ocurrido escribir un pequeño relato sobre algo tan ordinario como la lluvia, la tantas veces deseada lluvia.

La benefactora lluvia.

Voy a contarles a Vds. las sensaciones que me invaden cada día que me levanto de la cama y está lloviendo. Cuando esto ocurre se apodera de mi una sensación tan placentera, que me incita a salir a la calle a pasear, eso si, provisto de un paraguas; más que nada, para añadir al gozo de ver caer la lluvia, el placer de oír su peculiar repiqueteo al estamparse contra la superficie impermeable del paraguas. ¡Qué sonido tan agradable!

He observado que cuando amanece lloviendo los pájaros cantan poco y muy quedo, como si no quisieran interrumpir con sus gorjeos la melodía rítmica y monocorde de las gotas.

¡Cómo agradecen los campos el agua vivificante que reciben!

Las hojas de las hierbas se abren al cielo como muslos receptivos sedientos de placer y las raíces se amamantan con avidez del nutriente maná celestial.

La lluvia es el impermeable que usan los campos para protegerse del despiadado estío y es el desinfectante epidérmico que cura las grietas y las heridas de su resquebrajada piel.

Cuando llueve sobre los montes secos de nuestro Aragón sediento, se oye por laderas y riscos una musiquilla pegadiza y húmeda que hace bailar a las amapolas, esas alegres flores rojas que viven como inquilinas en los campos de trigo.

La lluvia es también esa madre imprescindible y hacendosa que cose el ropaje verdoso con que se disfrazan los paisajes para no desentonar con el entorno dorado y maravilloso de las espigas.

La lluvia es el esfuerzo que hacen las nubes para recuperar en otoño el cauce de los ríos y es además la recompensa a tanto sudor de los hombres del campo, derramado gota a gota sobre los surcos de la ruda y reseca tierra.

Y para terminar esta serie de sensaciones, os diré que la lluvia es también la alegre algarabía que producen los ángeles cuando juegan chapoteando en las piscinas del cielo.

 

 

  volver

   volver a inicio