II Recital de narrativa "SéBreve"

   Zaragoza 24 de septiembre de 2011

 volver

  volver a inicio

 

 

  

 

 

 

UN VOYEUR EN LA UTOPISTA

 

© Dioni Blasco

 

Hoy es viernes y supongo que debería estar contento. A pesar incluso de haber cambiado de bolígrafo hasta tres veces simplemente para escribir una postal que llevaba conmigo desde hace varios días.

Mañana y pasado tengo fiesta. Es algo que no suele ocurrirme muchas veces en el año y eso me hace contraer los músculos de los hombros a la vez que cojo aire directamente por la nariz.

 

Eso de que te digan mañana fiesta te descoloca por completo. Y mas a los de tu alrededor, claro.

Hoy es viernes, el tercero de noviembre y una espesa niebla impide ver más allá de la gasolinera, donde un tipo llevara dos horas escobando el suelo.

 

Disfruto viéndolo. Para qué narices tendrá que estar ahí siendo que ya digo que no se ve prácticamente nada. Puede ser que no tenga otra cosa que hacer y por eso se dedique a limpiar la explanada de la gasolinera.

O es de alguna empresa de trabajo temporal y le han contratado para eso. No le veo el rostro pero seguro que su cara arropada por el frío, no demuestra un ápice de felicidad.

 

Un día como hoy encontraría mil tareas dentro de la tienda solamente por no pasar ese mal trago.

Solo levanta la mirada cuando pasan los camiones, dando bocinazos y rompiendo con este magnifico silencio. Las ambulancias, con ese miedo que a todos nos dan y los chicos del tunnig que paran dos minutos y se vuelven a marchar.

 

Estoy sentado viendo a este hombre y solamente me faltan las típicas palomitas con refresco.

Acaban de golpear a la puerta del camión donde me encuentro. No espero a nadie pero en cuestión de segundos me doy cuenta de que estoy abriendo la puerta como si lo estuviera esperando desde toda la vida. Es un colega de profesión y trae un termo que viene a ser de café. Esta bien.

 

Hablamos el mismo idioma, que no es poco. Eso sí, es infinitamente mayor que yo.

 

Le cuento la última novedad de este barrendero y él me contesta narrándome todas las gilipolleces

posibles del precio del gasoil, de la crisis, del carné por puntos y de lo duro que es toda una vida en la carretera.

Maldita visita y maldito café.

 

Decididamente estaba mejor solo.

 

Bueno, solo no. Junto a este barrendero me encontraba a gusto y acompañado.

 

Míralo... Si es que todavía sigue...

Mientras lo observo suena por la radio una música de piano maravillosa.

 

Es genial este momento.

 

 

  volver

  volver a inicio