Decidí separarme de mi marido el día del 23 F; por
eso sé que fue en el 81.
Del amante que sucedió a
mi primer marido, me separé el día del Referéndum de la OTAN; por eso se
que fue en el 86.
A mi siguiente amante, le
dí puerta el día de la caída del muro de Berlín, por eso sé que fue en
el 89.
Y al que le siguió lo dejé
el día del atentado de las torres gemelas, por eso Sé que fue el 11 de
Septiembre del 2001.
El principal motivo para
hacer esto es que yo no he escrito un libro, ni he tenido un hijo, ni he
plantado un árbol y, sin embargo, creo firmemente que los ciudadanos de
a pie también tenemos derecho a pasar a la historia, aunque sólo sea, en
formato casero.
Otro motivo para hacer
esto es darle una pequeña sorpresita a mi familia el día en que lean mi
diario, cuando ya me haya ido, puesto que ellos siempre han pensado que
soy una estrecha y una mojigata.
O quizás todo sea más
simple y sólo lo haga, porque siento que esto es otra forma de quedarme,
entre los que me aman o me amaron y de aclarar también los malos
entendidos. O, por todo a la vez ¿Quién sabe?
Bueno, sea por lo que sea,
la cuestión es que hace un par de meses que dejé a mi último amante.
Pero esta vez la decisión fue tan precipitada que no me dio tiempo a
elegir una fecha significativa para nuestra ruptura, lo cual me produce
una angustia terrible, así que, he decidido volver con él, contra viento
y marea , para tratar de rectificar este error y, como es de justicia,
poderlo dejar del mismo modo que al resto de mis amantes, es decir,“ con
todos los honores”; de no hacerlo así, supondría, por un lado, un
agravio comparativo para con este amante con respecto a los otros y por
otro, significaría amputar mi pequeño legado histórico, y eso son dos
cosas que, como ustedes pueden comprender ¡nunca podría perdonarme¡