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AGUA
©
ROSA CARMEN BURGUETE
Amanece. Como cada día preparo mi desayuno mientras
los primeros rayos de sol barren la noche. Uno de
ellos, joven y curioso, entra en mi cocina, llega
hasta la mesa y se mete en la botella de agua que
está de guardia encima.
Los
azulejos se decoran con preciosos dibujos armoniosos
y simétricos que vibran al movimiento breve y
rítmico del agua. Un calidoscopio luz y sombra me
transporta a un universo de ensueño. Durante un
instante eterno atravieso galaxias a velocidad
vertiginosa para detenerme, finalmente, en el lago
tranquilo que encierra la botella.
Me
dejo mecer por la paz del agua.
Suena
un claxon en la calle. El ruido estridente
sobresalta al agua que tiembla desdibujando la
armonía geométrica que embellecía las baldosas.
El
rayo de sol también se ha asustado saliendo
precipitadamente de la botella y abandonando la
cocina.
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