Poco me queda por
añadir a la crónica que han hecho Amando y Eugenio
acerca del recital "SéBreve" del pasado 2 de
octubre. Si bien me reitero, aunque sea repetitiva
y sin escatimar elogios para los anfitriones
organizadores del evento: Anabel, Pilar y José
Antonio (3d3) por su dedicación, entusiasmo y buen
hacer, así como por la promoción, aportación y
difusión de la literatura en general. Felicitación
que hago extensiva a todos y cada uno de los
participantes.
En cuanto a las "Tribulaciones de un escritor en
Zaragoza", me alegro que en tan poco tiempo
pudierais conocer y pasear por algunos de los
lugares más emblemáticos de Zaragoza, pero tengo
que decirte Amando, que para comprender bien esta
mi ciudad, te faltó por conocer ese viento que
sopla del Moncayo y que nosotros llamamos
cierzo,
capaz
de hacer volar la torre de La Catedral, arrancar
la catenaria del AVE, o de llevarte mismamente
puente piedra abajo, de cabecica hasta el
Ebro -si se tercia-; va ligado al carácter
aragonés como la misma jota, y es tan de aquí,
como La Pilarica, o el Casco Viejo (léase
histórico a voluntad).
Mejor, mucho mejor que el incipiente otoño nos
brindase un día casi primaveral para poder
disfrutar de la noche zaragozana, resultando una
jornada mágica para el recuerdo, con el regusto de
volver a encontrarnos a corto plazo en un trueque
de energías positivas.