Agobiante ocupa:
Llevamos algunos años
juntas y aún no he conseguido conocerte a fondo, cuando creo que ya te
tengo, apareces con un dígito nuevo acompañando con alguna coma y lo
presentas ante mi como tu apellido. (Nunca sabré de que región del mundo
viene ese apellido de euribor ) esto que añades a tu concepto y tu forma
de ser, hace que tenga que empezar otra vez desde el inicio, con lo
cual mientras ando calculadora en mano intentando penetrar en los
entresijos que me escondes, gano un nuevo agujero en mi cinturón, ya veo
que de seguir así, habré que cortarle un buen trozo antes de que me de
una nueva vuelta. Aunque bien pensado, con lo que sobre, y por aquello
de reciclar y ser respetuosa con el medio ambiente, igual me da para
hacer uno nuevo.
Cuando te contraté,
parecías asequible e incluso creí que no supondría problema alguno
respirar teniéndote como invitada en lo que con el tiempo iba a ser mi
casa, pero mira lo que son las cosas, no estás actuando como había
pensado. Te preparé con esmero una carpetita de color azul, de esas que
se cierran con dos gomas para no perderte, y te acomodé con sumo cuidado
en el cajón donde suelo guardar las cosas importantes, incluso hice para
ti un lugar único. Por lo visto no era suficiente para ti aquel cajón ya
que hoy día me acompañas hasta en la cama y te he visto con la almohada
muy cerca de mi boca intentando asfixiar mi aliento.
Hemos pasado muchas noches
en vela juntas y está visto que le has cogido el gusto a ello, dado que
últimamente no dejas de gritarme lo grande y puntiaguda que te estás
haciendo, como consecuencia, mi mente no se puede quedar pasiva y se
pierde en el laberinto de los desvelos. Así que al despuntar el día sigo
llevándote conmigo convertida en mi único pensamiento.
Vivimos una historia de
amor y odio tu y yo, cuando en realidad entre nosotras tan solo tendría
que existir una relación de paso.
Dicen de ti las malas
lenguas, que en más de una ocasión has conseguido ese propósito de ahogo
en quienes te han tratado; yo he de advertirte que no me voy a dejar
vencer tan fácilmente, y por mucho tirón cuesta arriba que emprendas, ya
miraré la forma de acelerar mis números sin deterioro para mi entorno.
Te aconsejo que me trates
bien, pues con tanto sobresalto lo único que te puedo prometer es un
traspaso a otras manos, y piensa que llevamos muchos años juntas como
para romper de esa manera nuestra relación.
Me despido de ti, con el
sólo deseo que cuando leas estas letras, recapacites y tengas en cuenta
que son las mismas letras que te escribiría cualquier otro hijo de buen
vecino. Somos muchos, mira de tener un tanto de consideración.
Att. M.S.