He
terminado de leerlo. Y la sensación que me queda
es la una especie de envidia sana por no haber
formado parte, ni ser uno de los autores de este
singular libro de relatos titulado "Tintas
Distintas", escrito por Pilar Aguarón, Anabel
Consejo y José Antonio Prades, escritores amigos y
colaboradores habituales de La Esfera Cultural.
Un libro compuesto por 33 relatos. Relatos creados
de forma conjunta, pero desde una óptica y una
literatura personal. ¿Como explicarlo? Siempre me
ha parecido que aquello de la llegada de la
inspiración al escritor es una chuminada. Que sin
trabajo y lucha frente al ordenador, pues creo que
ya no queda ningún escritor que haga su trabajo
con pluma y papel, es una gran leyenda urbana. El
oficio de escritor es trabajo, trabajo y más
trabajo. Trabajo sobre una idea, hasta lograr un
producto del que quedemos medianamente
satisfechos, pero nunca al completo, siempre nos
queda la sensación de que podríamos mejorarlo o
haberlo escrito desde otra óptica.
Tintas distintas es un libro
escrito por el
colectivo 3d3
que no para de proyectar ideas literarias y
concretarlas. Una edición de apenas 164 páginas,
pero muy concentrada e intensa. Su génesis de
creación no es nueva: reunión de escritores que
buscan detonantes para crear (eso es lo que me
falta a mí, estímulos para la creación) por ello
mi sana envidia.
El libro está dividido en cinco partes, cinco
ejercicios diferentes. Entre ellas una propuesta
de escritura con títulos predefinidos. Otra de
frases o párrafos preplanteados para incluir en
cada relato. Curiosa y compleja me parece escribir
relatos expresados con una propuesta de tan solo
33 palabras.... ni una más, ni una menos.
Matemática pura.
El resultado no me ha dejado indiferente, “La
metamorfosis de un capullo”, “El ojo de
cristal”, “Señor Pesadilla”, “Niñas
con abrigo”, relatos creados por este singular
mecanismo que reúne a tres escritores para
fustigarse y crear sinergias de creación
literaria.
Que no me vengan los escritores ahora con excusas
de que nos les llega la inspiración, o que no
encuentran fuentes para crear. Que se pongan en
contacto con el colectivo 3d3. Ellos les darán la
fórmula y el motivo para crear. Ya no vale la
manida excusa “No me llega la musa”.