PRESENTACIÓN DEL LIBRO. Francisco Javier Aguirre.

 

NOSTALGIAS. 3 octubre 2015.

 

Buenas tardes, amigos.

 

La primera sensación que me produjo el libro que hoy presentamos, cuando lo tuve a la vista hace unos días, fue la de que había un significado oculto en su cubierta. La visión de su conjunto me provocó una pregunta inesperada: ¿cuál es el color de la nostalgia?

Los tres autores de la colección de relatos que recoge esta novena entrega de la colección 'Mandoble', nuestros amigos Anabel Consejo, José Antonio Prades y Pilar Aguarón, se pusieron evidentemente de acuerdo para el título del conjunto, Nostalgias, pero ignoro si también llegaron a un consenso sobre el color que debía llevar la cubierta.

A lo largo de mi vida he trabajado con los libros en todo su espectro y en todas las funciones imaginables, pero nunca me había planteado con tanta fuerza el significado que puede tener el color predominante de una cubierta (que así debe ser llamada técnicamente, y no portada, como habitualmente se hace) hasta llegar a esta obra conjunta cuyo contenido interno conocía bien, pero cuya objetualidad me ha sorprendido.

Ignoro si Pilar, que además de brillante escritora es pintora cualificada, y ha realizado tanto la preciosa ilustración de la cubierta como los dibujos que encabezan cada una de las cuatro partes del libro, fue quien eligió el color, o ha sido nuestro querido editor, José Vicente Zalaya, quien en medio de sus múltiples ocupaciones recibió la inspiración para atinar con el color de la nostalgia.

Las averiguaciones que he realizado tras esa primera sensación, dan por resultado que el color verde claro, un punto azulado, equilibra las emociones, revitaliza el espíritu, estimula la compasión y provoca la serenidad. Yendo más al fondo, he descubierto que el color llamado 'verde agua' se asocia con la protección y la curación emocional. Así que he llegado a la conclusión de que, sea de quien fuere el mérito, la imagen cromática de Nostalgias es un acierto. Y manteniéndonos en la cubierta del libro, he de decir que el cuadro que la ilustra sigue el mismo sendero, porque revela el espíritu en el que confluyen los relatos que han elaborado al alimón estos tres amigos que componen la Asociación 3d3 LiterArt desde 2008, de cuyas excelentes iniciativas, como la convocatoria que hoy nos reúne un año más en el programa Sé breve, nos beneficiamos todos cuantos amamos la literatura y la consideramos un maravilloso modo de sobrevivir, lo cual significa vivir sobre nuestra propia vida, introduciéndonos en el apasionante sendero de la exploración vital de otros seres, reales o ficticios, como los que transitan por los capítulos del libro.

Como ya he mencionado, son cuatro las visiones que ofrece Nostalgias, bajo los títulos de Entrelazados, En los Monegros, Casa Rabanera y Una mercería.

La habilidad de los autores entretejiendo historias responde a su cualificación personal, al mismo tiempo que a su trayectoria como grupo literario. Los cuatro relatos que conforman la primera parte, justifican el título conjunto de la misma, Entrelazados, porque han sido escritos a seis manos. De todos emana el aroma lírico que a menudo desprende la distancia.

El segundo bloque narrativo, titulado En los Monegros, contiene tres relatos, uno de cada autor, pero vinculados no solo por el territorio en el que se desarrollan, sino también por el trayecto argumental, hasta el punto de que el primero de la serie, ¡Mira el pajarico!, dicta el final del tercero, La romería. Es muy interesante observar a través de ellos la descripción de los misterios que subyacen a la realidad visible, la aparente, no la profunda que escapa a nuestra mirada, generalmente superficial. El tremendismo campesino del titulado Causas sobrenaturales, se une a ciertos episodios eróticos del último, La romería, que desembocan en una muerte verdaderamente sorprendente.

Hay un tercer bloque, el titulado Casa Rabanera, escrito de forma individual pero perfectamente trabado en sus tres episodios, que también se desarrollan en territorio monegrino. La trama gira en torno a un matrimonio de conveniencia que deriva en una realidad singular, pero posible, y no solo en el mundo rural: una mujer al servicio ‘completo’ de cuatro hermanos, un servicio consentido por el que ostenta la condición de marido legal.

Finalmente, Una Mercería, en el marco más urbano de la Zaragoza de la posguerra, da pie a los autores, de nuevo independientemente, a unir su vis narrativa en torno a la vida secreta de la tía Luisi, una oscura mujer, dueña de una mercería, que aparentemente pasó por la vida sin pena ni gloria, aunque en realidad no fue así.

El libro contiene también algunos apuntes cómicos y ciertas reflexiones irónicas, aunque no pueda ser encuadrado dentro de ese espectro literario. Evoca en su conjunto un pasado en el que predominan los tintes amables sobre los amargos, por lo que el título general está muy conseguido y absolutamente justificado.

De modo que enhorabuena a los autores, mis mejores deseos para el editor, que tiene en sus manos un buen producto literario, y un ruego a los asistentes: hagan correr la voz de que acaba de aparecer un libro de calidad escrito con mucho corazón e ilustrado con gran acierto.

Muchas gracias.

 

Francisco Javier Aguirre